—¿Por qué mierda hiciste eso? —reclamo a Melissa. —Se interpuso, la bala era para ti —se encoge de hombros. Me coloco en cuclillas y veo que aún tiene los ojos abiertos. —Oye —tomo su rostro entre mis manos y hago que me observe—, por nada del mundo se te ocurra cerrar los ojos, ¿Entendido? —asiente lentamente. —Poginet —murmura entre un quejido mientras toma mi mano entre la suya ensangrentada— ...necesito que me prometas algo —tose y veo que tiene sangre en la boca. —No, no debes empezar con eso porque tú no morirás. Aún tienes mucho por vivir —limpio la sangre de su labio. —Seamos realistas —cierra los ojos soltando un quejido—, moriré. La bala está en mi pecho —observo y así es—. Escúchame, necesito que des con Emily Davis y le digas que se vaya lejos —presiono con mis manos su h

