Pero Fabiana estaba demasiado nerviosa. Su corazón tamborileaba en el pecho y hacía crujir los huesos de sus manos una y otra vez. Sus rodillas se golpeaban y se jalaba el pelo constantemente. -Tranquilízate, mujer-, le recomendó Marilyn Ball, la señorita Australia. Junto a ella, también esperaba la representante de Inglaterra. Aserraba sus uñas con desinterés, perdida en sus ideas. -Nunca me gustaron las entrevistas personales-, dijo Fabi. A Marilyn le dio risa. -Para todo hay entrevistas, hasta para confesarse ja ja ja ja-, estalló en carcajadas. -Así es, intervino la inglesa Heather Moore, incluso el novio te ametralla de preguntas ¿quién fue el primero? ¿cuántos hombres estuvieron antes? todo es entrevista personal- estalló en carcajadas. A Fabiana le dio mucha risa. -Sí, los hom

