Fabiana vio el letrero enorme que estaba al fondo el auditorio. Le había llamado la atención los reclamos y las pifias durante el intermedio musical que pensó que eran hacia el cantante, uno de los más cotizados de Europa, tanto que tuvo curiosidad y escondida, logró colar la mirada por una rendija y entonces estaba aquel cartel colgado y que llevaban unos sujetos que reclamaban con furia. También había una mujer con los senos descubiertos. Eran de protesta contra "el mercantilismo de las mujeres", reclamando que "la mujer no es un objeto", enfatizando que "los concursos de belleza son denigrantes" y allí estaba el cartelote que habían pintarrajeado con color rojo "Fabiana no nació en Mayuya". Ese le dolió en el alma. Fue como una cachetada que le remeció hasta el espinazo. Agachó la cabez

