Cheryl Monroe diría su último discurso. Recién Fabiana se enteró que ella era sudafricana. -Nací en Hillbrow, en Sudáfrica, y desde pequeña aprendí, en sus calles y peligros, a valorar la vida humana. En estos doce meses que fui Miss Mundial me dediqué, entonces, a tratar de combatir la discriminación, la injusticia, la criminalidad y traté de llevar siempre un mensaje de fe, de esperanza, de valores-, fue diciendo en una grabación que atronaba en los parlantes. Cheryl no decía nada. Solo sonreía e iba a todos los rincones del escenario, abriendo los brazos, saludando, y dibujando un corazoncito con sus dedos. -Conocí importantes personalidades en el mundo, presidentes, jefes de estado, cabezas de iglesias, autoridades, literatos, músicos y a todos les pedí aunarse a esta lucha de rescat

