SAM Después de varias horas de hablar con los chicos de la pandilla, reirnos de las estúpidas, beber, bueno yo no tanto, jugar estupidos juegos, como disparar a botellas de cerveza, claro yo gané, tenía buena punteria. Miré el reloj de mi muñeca y comprobé que eran las 2 de la mañana. — hola chicos!! —escuché un grito y los chicos festejaron, logré vizualizar de quien se trataba, era Eathan, un amigo que viajó a México, traficando la mercancía que Martin envió a ese pais. Él se acercó y yo le sonreí claro porque no lo atraparon— Sam! Hermano cuanto tiempo —dijo mientras me pasaba la mano. — solo fueron dos semanas —dije y los chicos rieron. — bueno... —alargó y se sentó a mi lado en la barra— te estuve llamando y no me contestabas ¿qué pasa? ¿Estás enojado conmigo? Porque hasta donde

