Era domingo por la noche, las 8 para ser exacta, estuve todo el día de ayer pensando en Sam al igual que hoy, no me había vuelto a hablar, no me llamó y siquiera un mensaje, me sentí ignorada, pero por otro lado decidí darle su espacio y su tiempo, no presionarlo. De repente un mensaje entró en mi teléfono iluminando la habitación a obscuras, lo tomé y vi que era de un número desconocido. Baja y abreme la puerta niña esgrima. Al instante me incorporé. Era obvio de quien se trataba, me coloqué mi bata y bajé silenciosamente ,observé por la pequeña ventana que había junto a la puerta de entrada y si, era él. Abrí nerviosa y al instante noté como sus ojos bajaron a mi ropa de dormir ,que por cierto no traía sostén. Sentí vergüenza y me cubri. — ¿qué haces aquí niño condón? —le pregunté pr

