Ir a clases no era una opción, a pesar de ser muy aplicada y jamás faltar a su horario escolar, solo por esa ocasión rompería un poco sus propias reglas, ese día lo aprovecharía al máximo, era el todo o nada. Tanto ella como Jackson habían fingido estar enfermos para no asistir, se lo agradecía a los justificantes que solo usaba para saltarse la clase de deporte. El moreno le aclaró que después de que obtuviera su ayuda debía darle clases extensas para el examen que se acercaba. La rubia aceptó sin rechistar mientras seguía escuchando como se quejaba de lo difícil que se le hacían las matemáticas, asintió embobada mirando la tienda de ropa donde la había llevado. Jackson no tenía que ser un adivino para saber que su amiga no había pisado una tienda de esas, en su vida, realmente solo basta

