Limpió sus lágrimas apenas su padre salió por la puerta, su ánimo había decaído considerablemente después de enterarse de lo que estaba pasando con su mamá. Esto no podía estar pasandole, no a ella. La extrañaba tanto, pero sabía que no era prudente tenerla ahí. Y ahora menos, necesitaría muchas atenciones, radioterapias, entre otras cosas. El Doctor no había sido muy alentador respecto al cáncer, no podía ser pesimista, ella tenía que pensar en que su madre se iba a recuperar, tal vez esto la haría recapacitar sobre todo y empezaría a ver la vida de otra forma. Se encaminó hacia su habitación, iba subiendo las escaleras cuando llamaron a su puerta. No podía ni imaginar quién podría ser, pero tampoco era como si quisiera ver a alguien, la soledad era su mejor amiga en ese momento, además

