Había llegado a casa después de su fatídico día, solo una cosa le salió bien esa mañana y sonrió al recordar a Mike, al menos tenía eso. El peli-rojo había aceptado salir con ella y no podía estar más feliz por ello. Estaba muy expectante a lo que iba a suceder. Sonrió tontamente mientras subía las escaleras de su casa, rumbo a su recámara, se dio una ducha antes de ir a ver a su mamá, no soportaba más la mezcla dulce sobre su cabeza y cuerpo. Al entrar a la recámara sonrió suavemente al verla plácidamente dormida, como ya era su costumbre aún que por dentro deseara que por fin pudiera levantarse y seguir adelante con su vida, que fuera la mujer de antes, su mamá. La necesitaba mucho y más cuando se sentía como ahora, quería que la abrazara, le dijera que todo iba a estar bien. Suspiró

