Capítulo 47

1615 Palabras

La castaña observaba desde un rincón como los asistentes bebían grandes sorbos de sus copas y reían por algún comentario interno. Incluso la misma Eunice se encontraba con los demás sirvientes disfrutando de aquel dulce manjar francés. Como una invisible bruma, maría se introducía a la casa. Con cautela buscaba a alguna alma que pudiera interponerse en su camino, pero para su conveniencia no halló a nadie. Así que siguió avanzando por las escaleras que la llevarían al segundo piso. Se introdujo a su habitación y con rapidez se acercó a su cama. Tomó su frondosa falda y se arrodillo al lado del colchón. Estiró sus manos y con los dedos buscaba el paquete con la ropa de cambio. Apenas lo sostuvo se incorporó y comenzó a desprenderse de su ropa. No podía evitar tener la sensación de que

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