El sol comenzaba a pegar en la parte trasera de su cabeza. Provocándole la sensación de que el trabajo comenzaba a ser más pesado. Se detuvo un instante, limpió el sudor de su frente con un paño color grisáceo que guardaba en el bolsillo de su pantalón. Miró al capataz y este con rapidez se le acercó. —¿Te sientes bien?—Preguntó. El muchacho asintió. —Si deseas puedes ir beber agua al rio, refrescarte un poco. Henry miró a sus compañeros de trabajo, los cuales estaban igual de cansados que él. La idea de su jefe pasó por su cabeza y le pareció tentadora pero prefirió rechazarla con cortesía para seguir con lo que hacía. Apenas se marchó el supervisor, las personas que lo rodeaban comenzaron a comentar y murmurar entre ellos. No era la primera vez que sucedía. A Henry no le molestab

