Emily estaba sentada en una de las banquetas de piedra en su jardín. El día estaba nublado y la brisa era fresca. Quizás estaría mucho mejor adentro de su casa pero necesitaba pensar y mirar las hojas caer de las frondosas copas de los árboles. Aquello me entusiasmaba bastante ya que disfrutaba el clima y ver como era la transición de los colores. Su jardín estaba teñido de amarillo y naranjo. Colores hermosos que la hacían olvidar lo que tenía en la cabeza. Aquella mañana no se disponía a realizar nada fuera de lugar más que despedir a sus familiares pero nada sucedió. Esa mañana no se marcharon. Y la razón no fue porque su tía decidió quedarse más tiempo, más bien era que Damián necesitaba estar en cama ya que estaba muy enfermo. No tenía planes de ir a ver como se encontraba pe

