El viaje en carruaje hasta su residencia le fue totalmente indiferente, apenas puso atención en el rostro preocupado y las preguntas de Charles. Sólo se preocupó cuando tuvo que subir las escaleras que lo llevarían hasta su habitación mientras desde abajo lo observaban atentos la empleada y Charles. Cuando llegó a su habitación se quitó los zapatos, se recostó en su cama y acomodó suavemente su cabeza en su almohada. Miró al techo y se concentró en ello. No tenía mucho que mirar, aquel techo era un cielo blanco con bordes blancos y relieves del mismo color, era una vista demasiado sosa para él. Entonces cansado de aquello, miró al frente y observó a la muchacha que estaba sentada en la esquina de su cama. Dándole la espalda. Tenía los cabellos castaños sueltos sobre su espalda y vestí

