POSITANO, ITALIA VLAD GRAYSON El grisáceo cielo de la tarde nos propina algo de calma cuándo el féretro que guarda el cuerpo sin vida de Fiorella Ferrari arriba al camposanto situado en los riscos irregulares de la costa —uno de los más lujosos del país— donde se entierra a gran parte de la aristocracia local. Asimismo, la ceremonia fue programada con personas escogidas, en su mayoría, familiares allegado y amigos cercanos. Los típicos paraguas de apariencia azabache negruzco amortiguan las gotas que resbalan por las hojas de los árboles. Es irónico como en todos los funerales llueve. La solemnidad de los atuendos del mismo color refleja el “luto” que usualmente los vivos debemos guardar por respeto. Sin embargo, el motivo es distinto a que se cree. —¿Sabes por qué se visten de n*

