La decisión estaba tomada, Atenas y sus dos amigos partirían de Miami a la mañana siguiente porque no había nada más por lo que quedarse en la ciudad, se moverían a Seattle, al otro lado del país donde ella tenía un apartamento y donde iba a poder estar tranquila mientras tomaba una decisión definitiva de hacia dónde se establecería, le gustaba mucho Polonia, pero el problema es que Mikail seguía siendo dueño de la ciudad a pesar de que su residencia permanente estaba en Moscú, Francia podría ser una opción viable siempre y cuando se mantuviera muy lejos de París, viajar a vivir bajo una monarquía en Reino Unido o como una magnate en Dubái pues dinero le sobraba; tenía muchas opciones las cuales poder tomar porque el mundo eran muy grande y tenía muchos lugares donde poder esconderse, aunque al único lugar donde jamás volvería a poner un pie sería en Australia, no después de que en su primer visita casi conociera el cielo porque una araña venenosa la mordió, la mandó al hospital de emergencia sintiendo como la respiración le faltaba.
— He preparado las maletas y todo está listo para que nos movamos mañana. — dijo Mads acostado en la cama de Atenas.
— Gracias, la verdad es que no me quiero ir. — terminó de cambiar a Antoni y lo cargo.
— Será lo mejor, por lo menos mientras la euforia pasa, Jonathan esta sensible y por eso quiere conectar contigo, cuando esa sensación pase y el duelo baje se olvidará de que existe una cuarta hermana, además ha vivido todo este tiempo sin ti. — la vio sentarse en una butaca para amamantar al bebé.
— Espero que de verdad se olvide de mí, estaba más feliz sin que apareciera en mi vida, mamá acaba de morir y siento que este idiota me está agobiando con ese cuento de la reconciliación, también me preocupa que la bruja roja aparezca y sepa de la existencia de Antoni. — cruzó una pierna sobre la otra para estar más cómoda.
— Hola... — Ariana entro al cuarto — Misión cumplida jefa, el abogado boca floja murió de plomo en los riñones, una enfermedad muy fea. — se tumbó en la cama junto a Mads.
— Bien, has tus maletas porque mañana mismo nos vamos, nos vamos a esconder un tiempo en Seattle y termino de decidir qué hacemos. — Atenas se rio al verla levantar los pulgares.
Ariana Fox era una mujer que le doblaba la edad, se hizo muy amiga de Ivana cuando todavía vivían en Sicilia y es que fue una casualidad conocerla, una tristeza escuchar su historia y la familia completa quiso ayudarla de buena voluntad, pero al final se volvió parte de la familia e incluso aprendió más rápido que la misma Atenas a hacer el trabajo sucio de eliminar personas, aunque claro, cuando ella estaba aprendiendo Atenas apenas era una niña para amigos ricachones de sus padres que le pagaban muy bien por dar tutorías o simplemente cuidar bebitos.
— Oye ¿Has pensado en reconciliarte con Jonathan en algún momento? — preguntó Ariana recostándose de lado.
— No, sé que mamá siempre dijo que su alejamiento fue culpa suya, yo no lo creo, por más errores que se cometan, no puedes simplemente desentenderte de tu familia, sobre todo de una madre que te limpio las nalgas hasta los quince años, si fue capaz de abandonar a sus propios padres ¿Que me espera a mí? Además, así como es, estoy segura de que le entregaría a Antoni a Sophie y eso no lo voy a permitir jamás. — Atenas odiaba con la vida a Sophie.
— No tendría por qué, Andre firmo la renuncia paternal y si intenta impugnarla puedes llevarlo a la corte para quitarle cincuenta millones de euros. — fue Mads quien le sugirió eso de la renuncia con ciertas clausulas radicales.
— Si intenta pasarse de vivo siempre puedes mandarlo al infierno o poner a toda la familia en el ojo público, ellos siempre se jactan de mantener un perfil bajo como empresarios ¿Qué dirían los medios si descubrieran que son mafiosos? — Ariana era igual de retorcida que Mads.
— Dudo mucho que Andre tenga algo de conciencia y quiera buscar a su hijo después de tanto tiempo, a estas alturas de la vida ya debe tener una nueva pareja, quizás hasta esté esperando un hijo, el maldito siempre fue muy fértil. — ya no tenía sentimientos por él, pero le seguía preocupando que quisiera ir por su hijo.
— Las malas lenguas dicen que hace unas semanas se finalizó en divorcio, después de que le quitaran la isla se fue a Moscú, Laura se quedó un tiempo con Nanava hasta que la descubrió coqueteando con Gabriel y le metió una paliza, ahora está en Moscú también, resguardándose en casa de su hermano. — Mads sonrió terriblemente porque era del pensar que todo aquello estaba más que bien merecido.
— Dios me libre de caer en esa familia tan disfuncional. — Atenas se rio sabiendo que ella había sido un motivo para destruirlos.
Después de amamantar a Antoni, Atenas lo llevo al cuarto de al lado que era donde estaba su cuna, cuando volvió al cuarto sus dos amigos ya se habían ido a sus respectivas habitaciones y se quedó completamente sola con el tiempo suficiente para meditar en todo lo que había pasado, la aparición de Jonathan, la advertencia de Dante, la traición de un conocido de su familia y su deseo por volver a su vida normal antes de que Ivana muriera. Destapó el bote de pastillas y se tomó la dosis que le tocaba antes de acostarse en la cama recordando a la chica de las adopciones, su cabeza tenía precio y esconder a un bebé era bastante difícil, volver a Sicilia era muy peligroso porque seguía con la idea de que intentarían llegar a Antoni sabiendo cómo de intensa era Sophie cuando se trataba de sus nietos en línea directa.
Entre ese mar picado de pensamientos el sueño le fue ganando poco a poco hasta que se quedó dormida, ya era bastante tarde y por la mañana tenía un vuelo de horas sin contar el tiempo de vuelo de esa madrugada, pero lo que aparentaba ser una noche serena de descanso no duró mucho tiempo y es que una alerta al celular de Mads lo hizo despertar cerca de la media noche, al principio pensó que era Antoni quien despertaba por su toma, pero al revisar el celular a detalle se dio cuenta de que la alerta provenía del exterior; se levantó de un salto y fue por Ariana para que llevara las maletas al túnel de seguridad mientras él redoblaba la seguridad principal, aumentó el voltaje en la cerca sobre el muro y apago el panel de entrada para que no intentarán hackearlo al tiempo que cerraba todas las puertas de la casa.
— Ve por Antoni y yo despierto a Atenas. — dijo cuando vio a la mujer volver.
— ¿Quiénes son? — pregunto viendo la pantalla de la sala.
— No tengo idea, pero hay que irnos antes de que entren. — ambos subieron corriendo cuidando de no pasar cerca de las ventanas.
— Espero que Antoni no se enoje cuando lo levante. — si el bebé lloraba iban a estar en aprietos.
Atenas estaba dormida profundamente e incluso había dejado su celular apagado, estaba cansada y necesitaba de su tiempo, cuando Mads entró ni siquiera pudo sentirlo y se sobresaltó mucho cuando una mano grande le cubrió la boca al tiempo que la levantaba de un solo jalón.
— Guarda silencio... — dijo en un susurro — La casa está rodeada por hombres armados, las cámaras fueron segadas por pintura o algo así, solo han quedado las escondidas de visión nocturna. — explicó bajándola de la cama.
— ¿Dónde está Antoni? — Atenas se puso los zapatos.
— Ariana fue por él, ya sacamos las maletas por el túnel sur, pero hay que movernos antes de que consigan entrar. — una lámpara de estrella se apagó de pronto.
— Cortaron la luz... — Ariana entró corriendo — No vamos a poder usar las puertas de las paredes. — llevaba al bebé en su cangurera.
— Vamos a tener que ir al estudio, cubre a Antoni y ponle las orejaras, si hay disparos no quiero que se asuste porque va a llorar. — Atenas sacó sus armas y les coloco silenciadores.
— Esto no tiene sentido, no corría ninguna amenaza sobre nosotros. — Mads fue el primero en salir.
— Quizás sea Odette con sus esbirros. — Ariana en medio y Atenas al final con su mochila de emergencia en la espalda.
— Vayan a la oficina, los alcanzó. — Atenas fue a la sala para buscar su tableta.
Desde una cámara de visión nocturna más alta pudo ver que el frente de su casa estaba llena de camionetas, hombres armados frente a su casa se preparaban para entrar y por la forma en que estaban vestidos parecían militares, las fuerzas especiales de la bruja de corazones no podrían entrar al país sin poner inquietos a las demás mafias, así que la descarto por completo. Guardó la tableta en su mochila y apuro el paso para donde estaban los otros dos, la estaban esperando en el pasillo porque juntos iban a salir de ese problema, con mucho cuidado Mads abrió la puerta de la oficina rezando porque las cortinas de las puertas corredizas estuvieran cerradas y por suerte así fue, pero eran muy claras, de adentro hacia afuera podían verse siluetas gracias a la luz de unas farolas externas.
— Ya están adentro. — susurro Ariana entrando con ellos.
— Están usando armas largas. — se quedaron pegados a la pared observando cómo pasaban afuera.
— Si nos quieren muertos estamos en desventaja. — Mads levantó su glock cuando uno se detuvo e intentó abrir la puerta.
— Si nos quisieran muertos hubieran entrado disparando. — dijo Ariana sintiendo como Atenas tomaba la mano de Antoni.
— Hay que mover el librero con mucho cuidado. — los tres suspiraron aliviados al ver que pasaron de largo.
Mads se quedó apuntando hacia las puertas corredizas y Ariana le puso el seguro a la puerta mientras que Atenas buscaba la palanca correcta para quitar el seguro del librero, si bien no costaba mucho moverlo tuvo que hacerlo lo más lento que pudo para que no generara ningún sonido sospechoso, al ver que había una buena distancia donde los tres cabrían fácilmente fue la primera en entrar a revisar que los túneles estuvieran despejados, el sistema eléctrico subterráneo era muy por aparte al de la casa y ahí había luz. Con los tres dentro del túnel fue Mads quien cerró el librero ya sin mucho cuidado de que los escucharan porque abrirlo iba a ser imposible y si lo dinamitaban se toparían con una pared de acero, Atenas modificó aquella casa como la del profesor X, todo en nombre del "por si acaso", se la iba a comer a besos cuando todo eso terminara pues en su momento se burló de ella.
— Es una pena que arriba no haya luz, me hubiese gustado liberar un poco de gas de la risa. — comentó Atenas mientras iban hacia el túnel sur.
— No, pero hay bombas distribuidas por toda la casa, son a control remoto. — Mads le entregó su celular para que hiciera de las suyas.
— Vamos al panel, hay cámaras de vigilancia recargables y podemos verlos por ahí. — Atenas tomó la cangurera donde iba su hijo dormido.
— Pero no se ve mucho. — Ariana vio la pantalla con decepción.
— Por el momento no necesito saber quiénes son, solo necesito ponerlos en ridículo y enfermarlos un poco. — desbloqueo el celular para comenzar a activar las bombas de gas.
— Ya entraron a tu cuarto. — dijo señalando el recuadro.
— Buscan debajo de la cama como si nosotros fuésemos estúpidos... — Mads entregó la maleta a Ariana — Sus armas llevan silenciadores, pero no están hechos de un material que resista el calor de una bala, son demasiado delgados. — agrandó la imagen.
— Quizás no sean cargas letales, mira los cargadores que andan en sus chalecos, no parecen balas. — Ariana señaló a uno de ellos, ambos eran expertos en armas.
— ¡Hijos de puta, venían a secuestrarnos! — frunció el ceño y noto que un humo gris comenzaba a entrar al cuarto.
— No importa si venían a secuestrarnos o a matarnos, al final no vamos a darles el gusto y espero que más de alguno se muera de risa. — Atenas había liberado todas las bombas.
— Yo me llevo tu maleta, hay que seguir hasta la otra casa. — Mads cargo todo, listo para seguir.
Atenas fue quien se quedó en medio esta vez, iba armada y lista para pelear a pesar de llevar a Antoni quien ya comenzaba a quejarse por tanto jaleo, por la mañana iba a estar insoportable, pero vivo y seguro; veinte metros de túnel que cruzaba la calle al otro lado de la casa de la familia Giuseppe, la casa donde estaba la trampilla para salir era propiedad de Mads y por eso fue más fácil para los tres moverse hacia ese lugar, la otra casa era la de Ariana, pero eran dos cuadras de camino al aire libre arriesgándose a ser descubiertos por los vecinos. El hombre fue el primero en entrar a la casa para asegurarse de que estaba despejada y después de activar los sistemas de seguridad las ayudo a subir para que descansaran un poco, las luces no se encendieron y después de que Atenas dejara a su cría en la cuna fue hacia la ventana para ver con los binoculares.
— Revisaron toda la casa, pero salieron corriendo cuando el gas comenzó a hacerles efecto, los tuvieron que sacar a rastras a algunos. — dijo Ariana que llevaba más tiempo observando.
— No podemos quedarnos más tiempo en esta ciudad. — bajo los binoculares después de saciar su curiosidad.
— Puedo comprar boletos para un vuelo comercial si quieres, ir al aeropuerto a la hora planeada será arriesgado. — Ariana la vio por unos minutos.
— Tres boletos de ida a Oregón, nos moveremos por tierra en el resto del trayecto. — Atenas pensó en llamar a Victoria pensando en que la mujer sabría algo de lo que ocurrió.
— Buscaré en primera clase para que tú y el tamalito vayan cómodos. — le guiño un ojo haciéndola reír.
Atenas sacó su celular y llamó a Victoria sabiendo perfectamente que horas eran, tomaría en cuenta el tiempo que tardará en contestar y muchos otros factores, pero para su tranquilidad la mujer no le respondió tan rápido y cuando lo hizo su voz denotaba que recién despertaba.
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— ¿Quién habla? — ni siquiera había visto el nombre.
— Lamento llamarte a esta hora ¿Sabes dónde está Jonathan? — no quería que perdiera mucho tiempo.
— Atenas... — susurro mientras se levantaba — Dante le dio uno de los cuartos de invitados ¿Qué pasa? — la pobre seguía adormilada — Nada, sigue durmiendo. — le dijo a su esposo.
— Acaban de invadir mi casa hombres armados ¿Segura que Jonathan sigue en su casa? — volvió a ver por los binoculares.
— ¿Que? — aquello despertó a Victoria.
— Estamos bien y logramos salir antes de que nos tomarán por sorpresa, pero como comprenderás sospecho de mi hermano. — Atenas explicó con calma.
Victoria salió corriendo de su cuarto dejando ignorado a Dante cuando este le preguntó qué pasaba, ella vio a todos ir a sus respectivos cuartos, más no estaba segura si se habían mantenido ahí o se habrían ido apenas ella se durmió y Atenas escucho el azote de la puerta.
— ¡Jonathan sigue aquí! — dijo y fue al otro cuarto — ¡Mikail también está en casa! — su escándalo despertó a todos — ¡Odette acaba de salir de su cuarto y el primo de Jonathan también, no han sido ellos! — los vio a todos.
— ¿Qué pasa? — se escuchó la voz de Mikail.
— Lamento la hora en que te he llamado, pero necesitaba saber si no era alguno de ellos. — saber eso no la relajo.
— Atenas ¿Dónde estás? — la voz de Jonathan la sacudió.
— En un lugar seguro. — comenzó a ver que las camionetas se estaban yendo.
— Dame la dirección, iremos por ti. — la forma tan segura en que lo dijo hizo que Atenas dudará.
— Te dije que estabas en la mira de varios, manda tu ubicación a Victoria y danos tiempo para ir a traerte. — fue Dante quien insistió.
— No estoy sola. — volteo a ver a Mads.
— En esta casa hay espacio para ti, Mads y Ariana, si estás en peligro no puedes arriesgarte por orgullo, deja que vayamos por ustedes. — Victoria se escuchaba preocupada.
— No es un tema de orgullo, pero ya tengo mi siguiente movimiento y te llamaba porque pensé que era Jonathan quien había querido joder mi tranquilidad... — escucho a Antoni llorar — Estaré bien, pero no seguiré en Miami. — explicó alejándose de la ventana.
— ¿Lo que llora es un bebé? — Victoria no pudo evitar preguntarlo.
— El hijo de la pareja que nos ha acogido está reclamando pecho, gracias por los ofrecimientos de ayuda, pero nos vamos a valer por nuestra cuenta. — Ariana le mostró para que hora estaban los únicos vuelos que pudo conseguir.
— No deberías ser tan terca... — Jonathan tomó el celular — Se que me odias por una idea auto impuesta o inculcada, la verdad que eso no importa mucho ahora, vine a buscarte por una razón fuerte y válida, somos hermanos y los hermanos se protegen entre sí sin importar la diferencia que haya entre ambos. — eso era algo real, todas sus hermanas estaban peleadas entre sí, pero se seguían ayudando.
— Si no supiera que eres un débil muy posiblemente aceptaría tu ayuda, pero se quién eres y no voy a exponerme. — quería correr con su bebé.
— No soy un débil y no comprendo porque tienes esa idea de mí, por lo menos déjame ayudarte hoy y prometo que no volveré a buscarte a menos que tú lo hagas primero. — Jonathan realmente estaba preocupado por ella, era el último recuerdo de Ivana.
— Gracias, pero no. — corto la llamada.
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Atenas fue por su bebé para atenderlo, un cambio de pañal y después a su toma de medianoche, por suerte el niño no se había despertado mientras iban escapando, era muy melindroso cuando lo movían por la noche y lloraba muchísimo cuando era despertado, por suerte a Atenas no le había tocado experimentar esos berrinches pues con ella Antoni era un caramelito encantador. Apartó a Antoni de su pecho cuando se quedó dormido de nuevo y lo acostó sobre la cama de Mads que era la única arreglada para la comodidad de él, dejó el monitor cerca por si despertaba y bajo para ver cómo iba el arreglo del viaje.
— El vuelo sale a las tres de la madrugada, tenemos que irnos ahora mismo. — dijo Ariana al verla.
— Le estaba sugiriendo a Ariana que me quedaré con ustedes una semana y después volveré para arreglar las cosas con la casa. — comentó Mads.
— Me parece buena idea, quiero poner en venta la casa porque no creo que vuelva a quedarme en esta ciudad. — Atenas se rasco la nuca sin saber muy bien qué hacer.
— No es buen momento para tomar decisiones drásticas y creo que el tema de retirarte debe pasar a un segundo plano. — el comentario de Ariana no le cayó en gracia.
— Prefiero escapar... — bajo la cabeza y fue por su maleta para revisar que todos los documentos estaban en regla — Si continuo con este juego voy a terminar perdiendo la poca cordura que me queda. — revisó si tenía sus medicinas.
Ambos la escucharon y sabían que la estaba pasando muy mal desde la muerte de Ivana e incluso habían descubierto el aumento de dosis que tuvo, estaban preocupados por ella, por el bebé y por quien estuviera cazándolos porque parecía ser una rencilla personal en lugar de algo aleatorio; de la casa no sacaron nada, Ivana tenía obras de arte que costaban millones en el mercado n***o, las joyas de Atenas hacían una suma de más de quinientos mil dólares si se buscaba a un buen comprador, los hombres que invadieron su casa no iban en búsqueda de robar nada y ni siquiera se molestaron en revisar los cuartos de Ariana o Mads, el cuarto del bebé lo pasaron por alto y se fueron fijando solo en sus sensores térmicos, claro que todo eso ocurrió antes de las bombas de gas llenaran toda la casa convirtiendo a los tipos en hienas.