Aterrizaron en el aeropuerto internacional de Portland a eso de las nueve pasadas, Atenas iba con dolor en la espalda gracias a una lesión reciente por su último trabajo y que el parto la empeoro un poco, pero nada que un amplio estirón y un poco de ejercicio no la ayudará a aliviarlo, bajo a Antoni metido en su cangurera porque era más fácil transportarlo de esa manera y mientras estaban esperando las maletas Duncan se había pegado a ellos continuando la plática con Atenas sobre los planes que tenían en la ciudad, pero ambos tomaron caminos separados una vez tuvieron sus respectivas maletas y el hombre fue tan dulce que incluso se despidió de Antoni que era todo sonrisas con él. — Pensé que iba a invitarte a salir. — comentó Ariana mientras iban caminando hacia la salida. — Yo también p

