Cuando toco el bosque de aquella propiedad, Atenas seguía sentada en aquella mecedora del cuarto incapaz de haber podido conciliar el sueño pues no dejaba de darle vueltas al mismo asunto, el desconocido y el plan a medio armar, si todo lo que había dicho era verdad iban a tomar una gran ventaja por sobre Shades, pero entonces lo iban a enojar y eso significaba que los ataques podrían arreciar en su contra, sin embargo, podría usar el don de las premoniciones, entre grandes comillas, actuaría bajo esas primicias. Se dio un baño rápido y se puso ropa lo suficientemente cómoda como para hacerse pasar por un técnico informático si es que una profesión podría ser encasillada sólo en las prendas de ropa, Atenas se consideraba una madre moderna, glamurosa incluso pues prefería un par de tacones

