15 El hombre se mantuvo de pie frente a las costas rocosas de un amplio y plácido lago. A su derecha, se erguía grácilmente un gigantesco manzano gris; las hojas florecían en el más pálido color verde, con sus brillantes frutos tan rojos como sangre fresca. Mirando la fruta reflejada en sus ojos, el hombre se percató de que el mundo entero había sido despojado de sus colores. Cuando detalló sus manos, eran de un tono de gris peculiar que combinaba con las ramas del árbol. Había una marca en su mano derecha, un tatuaje oscuro con la forma de un pájaro. Observar el tatuaje hizo que algo en el pecho del hombre se contrajera y se sobresaltara rápidamente, pero por alguna razón no lograba recordar qué significaba. Frunciendo el ceño, el hombre levantó su mano para cubrir su vista del brillan

