Capítulo catorce Cassie abrazó a Gabriel durante todo el viaje a la mansión. No decían más de unas cuantas palabras entre ellos; Gabriel la había apretado tanto contra él que no podía hablar. Él la tomó en sus brazos en el cementerio, tan fuerte que casi no podía respirar, y no la había soltado ni por un momento desde entonces. Por otra parte, Cassie estaba agotada y deseosa de ser cuidada y protegida por su pareja tanto como él quería. Después del susto de anoche, estar en sus brazos era la mejor forma de sentirse cómoda. Sus manos todavía temblaban cuando pensaba en todo lo que casi perdió, y el toque de Gabriel era lo único que calmaba ese incansable temor. Cuando entraron a la mansión, él la llevó directo a la sala de estar y la sentó gentilmente en uno de los sofás. Se arrodilló a

