Capítulo tres Cassie abrió sus ojos para encontrarse acostada en un sofá de cuero lanudo, con las manos descansando sobre su estómago. Se hallaba en un cuarto enorme y bien iluminado; la luz del sol indicaba que había estado inconsciente por más que unos pocos minutos. Entrecerró los ojos a causa de un palpitante dolor de cabeza e intentó recordar lo que había pasado. Todo sucedió tan rápido. Los guardias la sacaron de la pajarera. Un feroz cambiaformas oso entró en escena, aunque no estaba segura de dónde provenía. Ella escapó de aquella bestia, volteándose para rogar por su vida. Y después, el oso se había convertido en él. El hombre de sus sueños, aquel que había visto una y otra vez en sus visiones… excepto que lo esperaba cualquier otro día, menos hoy. Y en sus sueños, él no había

