Capítulo seis En el momento en que sus labios tocaron los de Cassie, Gabriel supo que estaba perdido. Le parecía tan pequeña y tan frágil mientras la atrapaba con su cuerpo grande y musculoso, avanzando hasta que su cadera y su pecho la ajustaron contra la pared. Gabriel tomó su mandíbula con una mano, usando el pulgar para levantar su barbilla, dándose más acceso a su dulce boca. Los labios de Cassie se separaron para recibir la boca y los dientes de Gabriel, su lengua conoció la de él con tímidos enfrentamientos. Ella se sintió viva mientras la tocaba, rodeando su cuello con sus brazos y hundiendo sus dedos en su cabello largo, mientras el oso de Gabriel gruñía de satisfacción. Su oso, normalmente un compañero silencioso en su esencia compartida, era mucho más comunicativo en su aprec

