Capítulo nueve Cassie sonrió cuando Gabriel insistió en cargarla en sus brazos y llevarla hasta las escaleras de la mansión, como todo un caballero. Resaltando su acento británico, las refinadas notas la hacían temblar mientras deslizaba sus brazos alrededor de su cuello y se sostenía de él. Su suave y profunda voz, su elegante acento, y ni hablar del hecho de que era probablemente el hombre más apuesto del planeta, era injusto para el resto de la humanidad. —Un caballero ¿uh? —bromeó mientras llegaban a la habitación de Gabriel. Cassie admiró la ligera barba que lucía, el suave rizado en su cabello castaño, las marcadas líneas de su mandíbula. Y esos ojos, esos ojos del color del océano más profundo, devorándola con tal intensidad carnal... Gabriel se detuvo en la puerta de su habitaci

