Selene se hallaba sentada frente a Reggie, cuando él terminaba de contar su traumática infancia. Había llorado sin parar desde que inició, no recordaba haberlo hecho tanto después de que su corazón se rompió siendo una adolescente. Siete años más tarde lloraba de nuevo por palabras que pronunciaban los mismos labios, pero esta vez por la manera en que desentrañaban su abrumador pasado y le dejaba totalmente expuesto su espíritu atormentado y su corazón magullado, permitiéndole entender todo, absolutamente todo de él. Selene tenía su rostro rojo y había tomado su blazer para limpiarse las lágrimas y sonarse la nariz en repetidas ocasiones, por cada lágrima que derramó Reggie soltando sus confidencias, ella parecía haber derramado el triple. Reggie estaba de lado, con el brazo apoyado del

