Pov Noah El gemido de satisfacción que dio, provoco que me aumentara la erección, y cuando las uñas de ella se clavaron en mi espalda, me fascinaron aquellas pequeñas punzadas de dolor porque significaban que estaba tan ansiosa por tenerme dentro con la misma desesperación que yo sentía por ella. Tomo sus piernas con suavidad acariciándola lentamente. Luego enlazó con el antebrazo una de sus rodillas, le levantó su pierna derecha, y me introduzco en su cuerpo lentamente. Era como entrar al cielo, finalmente conocía el paraíso. La escuchó dar un grito ahogado ante la enérgica entrada, pero no podía controlarme, solo necesitaba estar dentro, llegar a su núcleo. Y su húmeda intimidad me acogió por completo, vibrando como un orgasmo profundo. Me quede inmóvil, tratando de retrasar las ganas

