"Distancia"
Naruto
¿Como es que llegamos a esto?
Él mirándome con odio y yo llorando bajo el filo de su espada.
Lloraba porque me dolía.
Dolía sus palabras hirientes. Dolía su mirada sin cariño.
No voy hacer lo que quiere.
Yo decido lo que es mejor.
Y lo mejor es No pelear.
Eso significa que ganó.
Pero aun así no se detuvo.
Quería mas, a tal extremo de enterrar su katana en mi pecho.
No hice nada para impedirlo.
-No lo hagas -le rogué.
Repetí un sinfín de veces que se detuviera. No lo hizo.
Su enojo lo segó.
-Pensé, pensé que habías cambiado. El amor...que te demostré lo dejaste atrás como siempre...todo lo que pasamos no fue real ¿verdad? Solo fingías. Fui un tonto en creer que alguien como tu seria diferente... Me equivoque -mis lágrimas bajan por el dolor en mi pecho, las heridas quedaban en segundo plano, eras insignificantes ahora.
"-Pelea conmigo o te obligaré hacerlo..." -esas fueron sus palabras antes de atacarme a muerte.
Solo fueron unos segundos en donde mi felicidad de tener a la persona que amo se esfumarán.
Justo ahora detengo su espada entre mis manos haciendo mi que sangre corra por su filo.
-Me equivoque - repetí con mi voz estrangulada.
No distingo la mirada de Sasuke ya que la tiene oculta por su sedoso cabello.
Mi sangre gotea manchando el pasto verde.
"Pelea, pelea, ¡ataca, Naruto! No te dejes humillar, no dejes que pisen el poco orgullo que nos queda" -desde hace rato que Kurama me repetía lo mismo. Mi sangre hervía por la furia de él. Me controle, controle todo impulso que pueda lastimar a Sasuke.
No importa cuanto me lastime. Si es él, no me importa que lo haga.
Nada volverá eso esta seguro. Si voy a morir estaré feliz que él acabe con mi vida.
-Hazlo, no te detengas y mátame de una vez, es lo que quieres ¿no? Si eso te hace feliz por mi esta bien -dije en voz baja. Mi garganta no da para mas.
No hubo respuesta. Ni movimiento. Solo segundos de largo silencio. Me pareció eterno.
Uno, dos, tres pasos retrocedió dejando caer su katana. Con su cabeza gacha no distigí que clase de expresión tenía su rostro.
De nuevo el silencio se apoderó de nosostros.
¿Porque siento melancolía?
No debería sentir más que enojo. Pero no puedo. No puedo enojarme ¿Porque?
-No... puedo... yo...no soy lo que vez...este no soy yo...-su voz salía en balbuseos que apenas distigí.
Me mantuve en silencio y caí de rodillas mirando el suelo.
-Tienes toda la razón...yo no cambié, estaré condenado a mis miedos todo el tiempo...- dijo, no levanté la mirada, no estaba preparado para enfrentarlo.
Sus pasos se escucharon alejarse. Por fin levante la vista y solo lo vi irse. Dejándome sólo.
Mire mis manos donde salía vapor, me estaba curando.
Me senté y medite.
¿Que haré ahora?
Se que no será la mismo.
¿Debo tratar de solucionarlo?
¿Porque debo?, yo no provoque la pelea.
Lo único que puedo hacer es esperar y pensar bien lo que continúa.
Me levanté y decidí regresar aún con una gran interrogante en mi mente...
¿Él en realidad me ama?
[...]
La aldea estaba a escasos metros, muchos Anbus llegaron a mi encuentro.
-El Hokage quiero verlo -asentí. Se a que viene todo esto.
Al estar parado frente a la puerta di dos toques antes de escuchar un "adelante".
-Hola Kakash...
-Me puedes explicar ¿porque Sasuke regreso solo? -cortó mi saludo con un regaño.
-Bueno, vera...
-¿Que fue lo primero que te dije? -preguntó frunciendo el ceño.
-Que debía cuidarle -dije bajo.
-¡Exacto! ¡Y no cumpliste lo que ordene! -baje la mirada ante sus gritos. No sabía que responder ante eso.
-Perdón, no volverá a suceder.
-Claro que no sucederá, Sasuke ya no irá a ninguna misión de hoy en adelante, o no fuera de la aldea...
-¡No! -me apresure en decir -no puede, yo tuve la culpa no él, por favor no le haga esto, él, él...estaba feliz de salir y yo...yo tuve que molestarlo...no fue su culpa, el que debe recibir el castigo soy...soy yo -me desesperé.
No entiendo porque lo defiendo, pero se que no me gustaría verlo triste por no volver a salir.
-Mira Naruto, se que tú no tienes nada que ver, lo veo en tu rostro, lo defiendes porque lo ¿Amas? No lo sé. Pero debe ser castigado por sus malos actos -mordí mi labio inferior y saque un sonoro suspiro.
-No tiene nada que ver...yo soy responsable -volví a decir tratando de convencerlo o más bien convencerme a mi.
-No volverá a salir...-iba hablar pero me cerro la boca con gesto -no contigo...lo ara con otro encargado, Yamato por ejemplo...¿De acuerdo? -asentí no muy convencido -ve a descansar y espero que arreglen sus diferencias.
Salí antes de despedirme.
Arreglar nuestras diferencias...
Arreglar nuestras diferencias...
¿Será eso posible?
Tengo miedo.
Miedo de que haya una distancia.
Una distancia que no podré soportar.
No quiero perderlo.
La felicidad se esfumo de mi corazón. Cómo llegó así se fue.
Sonreí con tristeza al ver qué mis pies me llevaban a su casa.
Me di la vuelta para regresar.
Que estúpido.
Al entrar a mi casa mire a mi alrededor, sucio y sombrío. Tanto tiempo de no estar en este lugar, ya estaba acostumbrado a estar en casa de Sasuke.
Pero es hora de ver la realidad. Quizá después de esto todo vuelva a ser como antes.
Volveremos a ser distantes.
Voy a extrañar sus comentarios sarcasticos, sus gestos, sus manos acariando mi cabello.
Extrañare todo de él.
Soy una persona sin suerte.
Mis ojos ardían por las lágrimas que querían salir.
Quiero dormir y despertar pensando que sólo fue un mal sueño.
Y que nada pasó, volver a verle sonreír por las mañanas y que de los buenos días.
¿Seré yo el único que sufre por amor?
Sacudí mi cabeza alejando malos pensamientos.
Me dirijo a mi habitación donde me dejó caer en la cama. Tan fría y espaciosa.
Cerré los ojos pensando que mañana será mejor.
Mi corazón se siente vacío.
Mis ojos lentamente se cerraron dejando ver la profunda oscuridad del sueño.
[...]
Las suaves cobijas me arropaban cuando abrí mis ojos, mi vista se cego por la luz que se filtraba por mi ventana.
Esperen... Yo no me cobije cuando me tumbe a la cama.
Me levanté de golpe y mire a mi alredor.
Mala idea. Muy mala idea.
Mis ojos se toparon con las gemas oscuras de Sasuke. Estaba sentado en el borde de la cama con su expresión difícil de deducir.
Con todo la fuerza de voluntad que me quedaba gire mi cara desvíando la mirada. Me acosté dándole la espalda.
Aún no estoy listo.
Pero si no los estoy ¿Cuando?
-Vete -dije reteniendo mis impulsos por abrazarlo.
-No -su voz sonó más ronca que de costumbre.
-Tengo sueño -mentí.
-Has dormido toda la mañana, es medio día -mis ojos se abrieron por su respuesta ¿Cómo sabe que he dormido todo ese tiempo?
-Aun así estoy cansado -solo buscaba excusas para que se fuera.
-¿Enserio quieres que me vaya?
¡No!
-Si...quiero que te marches... -quería lo contrario pero aún me queda ¿Dignidad?
-Lastima...porque no voy a irme hasta que arregle este problema...es mi obligación por ocasionarlo...
-Entonces lo vez como una obligación y no como una necesidad -replique, no sé porque estoy molesto ahora.
-No quise decirlo de ese modo yo lo que quiero es...
-¿¡Que quieres!? Por primera vez en la vida decide que es lo que en realidad quieres. ¿Quieres alajarte de mi? -lo encare, mi ceño estaba fruncido, mi voz sonaba molesta, o más bien disgustada -¿Que es lo que quieres? Dime, no importa cual sea tu respuesta porque lo nuestro acabas de romperlo al igual que mi carazon.
Esta distancia se alargara como un...
-No. No quiero que te alejes de mi...porque yo...yo...yo te amo...-lo último lo dijo en un susurro.
Mis lágrimas bajaron sin darme cuenta. Mis labios se curvaron en una sonrisa.
Creo que soy un idiota, un idiota enamorado.
Mi corazón volvió a latir con felicidad y mi pecho se sintió cálido.
Esa calidez que tanto extrañaba.
-Te amo -repitió.
Sus palabras eran tan sinceras o eso decía mi corazón.
Créele
Tanto espere por escucharlas esas dulces palabras saliendo de su boca.
Ni en mis sueños sucedía.
Te amo...
Te amo...
Sin perder tiempo me lance a él, provocando que caeramos de la cama.
No importo. Sasuke fue el que recibió el golpe.
Pero no hubo queja.
Sus brazos me envolvieron en un abrazo.
Con esas palabras se fue la poca dignidad que me quedaba.
Hasta ahora me di cuenta que una distancia puede fortalecer el poco amor que queda.
Y volverlo fuerte.
Todo en la vida es segundario, todo menos el amor
-Yo también te amo...
En este momento me di cuenta de que tan poderosas son las palabras. Y decirlas con enojo arruinaria la poca felicidad que hemos creado.
Continuara...
Gracias por leer!!
-H ?