Me desperté esa mañana con una sensación de intranquilidad que no podía sacudirme. El almuerzo del día anterior con Ryan me había dejado inquieta. Decidí salir a correr para despejarme, esperando que el ejercicio me ayudara a calmar mis nervios. El aire fresco de la mañana no tuvo el efecto deseado. Mientras corría, sentí que alguien me seguía. Al principio pensé que era mi imaginación, pero cuando me quité los auriculares, los pasos detrás de mí eran inconfundibles. Cada vez que aceleraba, los pasos también lo hacían. Cada vez que desaceleraba, los pasos coincidían. Me giré varias veces, pero no pude ver a nadie, lo que solo aumentó mi ansiedad. "Tranquilízate, Scarlet. No es momento de entrar en pánico", me dije a mí misma mientras trataba de mantener la calma y llegar lo más rápido po

