Era un día crucial. Estábamos a punto de enfrentarnos a Samuels en el tribunal, y no podía evitar sentir una mezcla de nerviosismo y anticipación. En la oficina, Aaron y yo revisamos por última vez todos los documentos y pruebas con Scott y Charles. —Scarlet, confía en mí. Tenemos todas las pruebas necesarias. No voy a dejar que nada malo te pase ni a ti ni a nuestra empresa —dijo Aaron, tratando de tranquilizarme. Lo miré, intentando absorber su confianza. Había visto cómo había cambiado desde aquel terrible episodio en el que me falló. Ahora, estaba haciendo todo lo posible para protegernos y arreglar sus errores del pasado. —Lo sé, Aaron. Solo... no puedo evitar estar nerviosa —respondí, mordisqueando el borde de mi pluma. Aaron sonrió y tomó mis manos entre las suyas. —Es natural,

