Capítulo 05

545 Palabras
Mi mala suerte. Este día iba a ser de lo peor lo presentía, desde el momento de levantarme resbalar con la sábana y caer de cara al suelo, hasta la parte donde mi ropa se quedó atascada en la secadora y tuve que jalar dándome cuenta de que se estiró hasta tal punto de parecer un disfraz de bruja. — Agg ¡Te Odio Beca! —grite para sacar toda mi furia. Escuche la alarma de mi teléfono y salí corriendo a vestirme y maquillarme, al parecer iba a llegar tarde a mi primer día de trabajo y no me gustaba ser impuntual, ningún taxi se paraba por mi vestimenta y no los culpo quede horrible. Tuve que salir corriendo a toda prisa por varios atajos, cuando al fin logre llegar y me observe en el vidrio y noté que todo mi maquillaje se había corrido y ahora parecía salida de una película de horror. —¿Hola? —— una chica alta, cabello n***o y ojos café me observaba de arriba hasta abajo. — ¿Tu eres Amy? —asentí aun recuperando el aliento— un gusto, yo soy Susan — estiró la mano, la cual estreché. —Un gusto Susan, lamento llegar así es que me he levantado con el pie equivocado hoy —Me dio una mirada para que la siguiera, así que le conté todas mis desgracias del día y esta solo reía a carcajadas. —Nena no llegaste tarde —se limpió una lágrima— mi hermano siempre acostumbra a despertar a estas horas. Le dije a tu amiga Rebeca que podías llegar a las 9 y apenas son las 7:39. “Nota mental: Matar a Beca por no decirme” —Ya veo —suspiré— ¿De qué trata mi trabajo? —Pasa, —entramos al lugar, el cual era enorme y con personas caminando de un lado a otro las cuales me observaban como todo un bicho raro — serás solo asistente, tomarás notas de sus días de trabajo y esas cosas —se encogió de hombros. —¿Dónde debo firmar? —Claro, por aquí — la seguí por un pasillo y firme unos papeles. Luego de dos horas recostada de una pared siendo observada como animal en extinción, Susan apareció en mi campo de visión junto a un rubio con quien se detuvo a hablar cuando me vio. Siguieron su paso hasta mí y cuando comencé a creer que no sería tan malo trabajar con él, un imbécil grito que trajeran un exorcista. Estaba dicho No era mi día, y lo peor es que: sí este castaño gritón es así, no quiero imaginarme el asco que será el rubio Extendió su mano para que la estrechara, pero ya sentía que lo odiaba. Solo con mirarme examinando si era humana o no. No quería contagiarme de idiotez crónica así que tomé un pañuelo y con él le acepté la mano. —Ey ¿eres humana? —me pregunto el que gritó hace poco. Me voltee con mi mejor sonrisa y le deje estampado mis dedos en su cara, a lo que este se quejó molesto y Susan me defendió por todas las cosas que él había dicho mientras el rubio aún me miraba sin expresión alguna.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR