Mentiría al decir que no estoy sorprendido, pero ¡Si lo estoy!, Max y Amy ¿a qué mundo me he transportado? La respiración me falla, mi voz se volvió más aguda de la sorpresa, mis piernas tiemblan y la ira ¡Oh, Dios! — Agg, Tu mal nacido. Me acerco hasta Max y sin darme cuenta le doy un buen puñetazo en la cara, su nariz cruje y este suelta un quejido de dolor. Me abalanzo sobre él y no me percato del momento en que le di con mi codo a Amy en la cara dejándola noqueada tras de mí. Unos brazos frágiles tratan de apartarme de él, pero sus intentos son en vano hasta que alguien con más fuerza que los cuatro brazos que me intentaron apartar hasta hace poco lo logra. Miro con odio a quien me sostiene por el cuello, y mis ojos se expanden al notar la cara de ira que posee Alex. — ¿Que carajo

