Narra Felicia Me fui despertando un poco mareada, y recordé que sentí algo en mi nariz que hizo ver todo n***o, al abrir poco a poco los ojos, me estaba costando acostumbrarme a la luz, mire a todos lados y esto era una casa abandonada. Hasta que vi parado a Jesús cerca de la puerta. - ¿Qué hago aquí maldito?- trato de moverme pero veo que estoy amarrada a un radiador - Ni lo intentes amor- dice con una sonrisa cínica en su rostro – te traje aquí porque necesito que me escuches - ¿Estás loco? – digo frunciendo el ceño con mal humor – no tenemos nada de qué hablar - Claro que sí, así que vas a escuchar , siempre me estas evitando - Sé que cometí un enorme error cuando éramos novios, que te fui infiel con aquella compañera del trabajo, y también en n

