Una vez que me despedí de Arturo, entré al edificio y subí hasta llegar a mi departamento, entré, cerré la puerta prendí la luz y aún estaba en shock por el beso que nos dimos, fue tan tierno , pero no debo hacerme ilusiones con él, es un hombre casi prohibido para mí, digo tiene una novia muy guapa que jamás podría competir con alguien como ella, si bastante superficial, pero casi no se le despega, lo que me pregunto, ¿Qué estaba haciendo Arturo en el antro con amigos y no con ella? Se ve que es de esas novias posesivas. Estaba tan cansada que fui a mi cuarto me desmaquille me puse ropa más cómoda y me recosté en mi cama para poder dormir.
Al día siguiente me levanté aun con mucho cansancio y con dolor de cabeza, fui a la cocina pata tomar una aspirina con agua para calmar el dolor, desayuné un poco de fruta y un jugo, me puse a limpiar un poco el departamento, una vez que termino sigo en preparar las pinturas que llevaré a la galería para mi exposición, tengo que llevarlas a enmarcarlos en cuadros para que todo este perfecto el mero día.
Le llamé a mi amiga Karla para que ayudara con las pinturas que seleccionaron en la galería, ya sólo faltan tres semanas para el gran día que tanto he estado esperando. Dejamos las pinturas para enmarcarlas y en tres días estarán listas. Salimos del lugar y pasamos a una cafetería que se encuentra cerca, entramos nos sentamos y una chica joven nos atiende muy amable.
- Y ¿A ti que te pasa?- pregunta mi amiga sacándome de mis pensamientos- desde que fui por ti andas muy rara.
- No es nada, en verdad, dije restándole importancia
- Claro que, anda ya cuéntame- insiste y no me queda de otra más que decirle.
- Está bien- dije rendida- anoche después de que ustedes se fueron me quedé esperando un poco más un dichoso taxi, pero ninguno aparecía, así que como últimamente, estaba Arturo saliendo también del antro..
- ¿Y qué pasó? – me interrumpe mi amiga intrigada
- Bueno, pues se ofreció a llevarme a mi casa y pues acepte- digo y le doy un sorbo a mi café.- le indiqué la dirección, una vez estando fuera, nos despedimos, pero sin darme cuenta, nos besamos en los labios- le dije toda apenada y roja
- ¡Oh por Dios! Amiga!!!! Es increíble!- exclama Karla con sorpresa y emoción al mismo tiempo.
- Si, pues yo estoy más sorprendida, no sé en qué momento pasó, salí rápido de su carro sin decir más- le dije a mi amiga suspirando dando otro trago a mi café.
Salimos de la cafetería una vez que pagamos, y como siempre para mi mala suerte, de nuevo mi ex, y antes de que me viera, tomo a mi amiga del brazo para no encontrármelo de frente, pero creo que no fue así.
- Hola Felicia- me dice Jesús con su sonrisa patética.
- ¿Qué quieres idiota? ¿No te bastó con romperle el corazón a mi amiga?- le reclama furiosa mi amiga a Jesús.
- Ese no es asunto tuyo, así que no te metas-le dice él de mala gana a mi amiga
- ¡Pero claro que es asunto mío! – le vuelve a reclamar mi amiga- yo sólo me quedo mirando su discusión
- ¡ya basta los dos! – dije esta vez yo tratando de calmar las cosas. Tú lárgate de aquí, y tú no le sigas su juego.
- No me pienso ir hasta que hablemos bien las cosas- dice dirigiéndose a mí.
- Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, así que vete por favor.- le dije a mi ex señalando con mi mano que se fuera.
Él sin decir nada más, agarró y se fue molesto, no entiendo por qué le cuesta tanto trabajo aceptar que lo nuestro terminó y todo gracias a él y su traición. Mi amiga me abraza muy fuerte, no sé en qué momento comencé a llorar, Jesús es la razón por la cual dejé de amar y de no volverme a enamorar nunca más, eso pensaba hasta que apareció Arturo Sandoval. Tal vez mi amiga tiene razón, y Arturo sea diferente a Jesús, no lo sabré hasta no conocerlo mejor.
Llegamos a mi departamento al poco rato, ya una vez adentro nos sentamos en un sillón de la sala, mi amiga me preparó un té para calmarme un poco.
- ¿ya más tranquila, amiga? – me pregunta mi amiga abrazándome
- Si, muchas gracias por estar conmigo cuando más lo necesito. – le dije separándome de sus brazos.
- Bueno, entonces veamos una película- dice tomando el control de la TV
Elegimos una película de comedia, porque la verdad no estoy de ánimos para una de romance. Hicimos palomitas de maíz y con mucha soda. Después de que terminó la película, mi amiga se quedó en mi departamento porque la verdad ya era muy tarde para que se fuera a su casa.
Al día siguiente como a las 6 de la mañana recibí un mensaje, recién despertaba ya cuando enfoqué bien mi mirada pude ver que era de Arturo, estaba realmente emocionada por ello.
Arturo- Hola linda Felicia, ¿Cómo estás?
Yo- Bien gracias, recién despertando
Arturo- Disculpa si te desperté- dice con voz apenado.
Yo- No te preocupes. De igual manera tenía que levantarme
Arturo- Muy bien, te escribía para invitarte a desayunar en la cafetería donde nos vimos la otra vez.
Yo- Me parece perfecto. Te veo en una hora ahí.
Arturo- Entonces así quedamos.
No hubo más mensajes. Me levanté de la cama, me dirigí al baño para ducharme, una vez que terminé, salí, me vestí con ropa cómoda, me amarré el cabello, vi a mi amiga que aun dormía, la dejé así, tome mis cosas y salí de ahí, bajé, tomé un taxi le indique el lugar de la cafetería, llegando, pagué y baje, caminé y ahí estaba afuera del lugar, tan guapo como siempre, también vestía de ropa cómoda, pero aun así se le veía muy bien. Nos saludamos con un beso en la mejilla y entramos, nos sentamos, tomaron nuestra orden.
- Qué bueno que aceptaste desayunar conmigo- me dice con esa hermosa sonrisa que tiene.
- Gracias a ti por la invitación. – dije regalándole una sonrisa también.
- Veras, la razón por la que te cité aquí es porque te quiero invitar a una cena de gala que hará el despacho de mi padre, el motivo aun no lo sé. Será este sábado a las 8 pm - dice en el momento en que saca una invitación de su chamarra
- No sé qué decir- digo con un poco de tristeza.
- Por favor hermosa, acepta- Me dice tomándome de la mano- me sentiría alagado y muy feliz de tenerte en la fiesta.
- Está bien, iré- dije y él se levantó para abrazarme.
Salimos de la cafetería nos subimos a su carro y me llevó a mi casa, nos despedimos salí de su carro y me fui a mi departamento, una vez que entré, ya estaba mi amiga despierta.
- ¿y tú donde carajos te metes?- me dice ella en modo de regaño
- Discúlpame, pero me envió mensajes Arturo invitándome a desayunar y pues seguías dormida y no te quise molestar- le digo tranquila.
- Uy! ¿y cómo te fue? Cuéntame – me dice curiosa levantando las cejas a manera de diversión.
- Pues, fue para entregarme una invitación para una fiesta que realizará su padre este sábado. – le digo enseñándole la invitación.
- Perfecto, y.. ¿puedes llevar a alguien? –dice quitándomela de la mano para verla
- Por supuesto que si.- le dije arrebatándole la invitación.
El resto del día nos la pasamos viendo tv, la verdad estábamos de flojera.
Llegó el día de la fiesta, así que aproveché para ir por mis pinturas porque ya las tenían listas para presentarlas en un par de semanas. Llegué a mi casa me puse a limpiarlo ya que ayer dejamos un desastre por la flojera que teníamos y estar viendo películas y comiendo pizza. Miro mi reloj y veo que ya es un poco tarde, me meto a bañar, salí, busqué en mi ropero que me pondré. Encontré un vestido azul claro, corto y con escote y unas zapatillas que combinaran. Me dejé el cabello suelto, me puse un maquillaje ligero. Mi amiga ya me estaba esperando abajo con su carro, así que bajé la saludé y nos subimos. Llegando al lugar las dos nos quedamos realmente sorprendidas, era un salón de eventos solo para gente muy exclusiva, un muchacho amablemente nos ayuda a bajar se sube al carro de mi amiga para llevarlo a estacionarlo. Otro hombre guapo, alto como 1.85 cm, de cabello n****o de traje, nos pide la invitación para poder entrar, se la mostré y dijo que pasáramos.
-Hola! – Nos recibe Arturo con un cálido beso en la mejilla- pero que guapas están señoritas
- ¡Muchas gracias!- dijimos ambas al mismo tiempo.
- ¡Pasen, son bienvenidas!- nos dijo él señalándonos el lugar. Si antes me quedé sorprendida por fuera, por dentro es realmente como de película, es muy elegante y lujoso. Después de media hora, el padre de Arturo, se levanta y se dirige hacia el micrófono para hacer un anuncio importante, supongo.
-Buenas noches Damas y Caballeros, sean bienvenidos a esta fiesta, muchos se peguntaran cual es el motivo, pues bien el motivo de esta fiesta es para celebrar que mi único hijo Arturo Sandoval, será mi sucesor en el despacho, de ahora en adelante él llevará todos los casos del despacho Sandoval- dice y todos los invitados nos levantamos para aplaudir el nombramiento de su hijo. Arturo esta en shock, y quien no lo estaría. Reacciona y se dirige hacia donde está su padre los dos se dan un fuerte abrazo, con lágrimas de felicidad en sus ojos.
-Muchas gracias, padre- dice Arturo secándose las lágrimas- prometo no defraudarte y seguiré con el nombre del despacho en alto.
Realmente estoy muy feliz por él, lo merece, estaba por ir a abrazarlo cuando todos se levantaron de sus lugares para felicitarlo, pero en cuanto me trato de acercar a él, aparece la susodicha novia, la tal Pamela. Eso realmente me puso triste y decepcionada, se ve que lo tiene bien vigilado. Me fui a mi lugar aprovechando la conmoción para agarrar a mi amiga y salir de ahí. Creo que es algo ya más íntimo para familia y allegados a ellos. Saliendo del lugar nos subimos al carro de Karla, ella me llevó a mi casa, no dijimos nada durante el camino. Yo sólo miraba por la ventana pensando si realmente Arturo podría ser para mí o simplemente es un sueño inalcanzable.
- Amiga, llegamos- dice mi amiga sacándome de mis pensamientos
- Gracias, Karla, por traerme hasta mi casa- le dije sin ánimos
- Tranquila, todo estará bien. Cuídate- me dice y se va.
Entro a mi casa, me quito los zapatos me cambio de ropa y me recuesto sobre mi cama, con algunas lágrimas pensando en lo imposible.
Suena mi teléfono y sé que es un mensaje, de Arturo. Lo abro y lo leo.
Arturo- hola bella Felicia, ¿Dónde te metiste? Te estuve buscando por todos lados y no te vi ni a tu amiga, ¿todo bien?
No pensaba en responder la verdad no tengo ganas. Así que si respondí.
Yo- hola. Si todo bien, discúlpame por no despedirme bien de ti, es sólo que me empezó a doler la cabeza, así que le pedí a mi amiga que me trajera a mi casa.
Arturo- Entiendo. Descuida, tú descansa y nos veremos pronto. De mí no te salvas
Yo- tú también descansa. Lo tendré en mente ;)
Al día siguiente me levanté hasta tarde, la verdad seguía sin ganas de nada. Le llamé a mi amiga para vernos en mi casa y ella aceptó. Ya eran más de las tres de la tarde, tocan el timbre, así que sin pensarlo ni preguntar, ya que pensé que podría ser Karla, abrí, y esto parece realmente una maldición que me persigue desde que rompió él conmigo.
- ¿Qué demonios hacer aquí? – le dije a Jesús tratando de cerrar mi puerta, pero con su fuerza obviamente no pude.
- No Felicia, te dije que tenemos que hablar, así que esta vez me vas a escuchar- dice entrando a mi departamento muy furioso
- ¡Y yo te dije que no tenemos nada de qué hablar, así que lárgate y deja de estar molestándome!- le grité más furiosa
- Pues no me voy hasta que me escuches- dice acorralándome contra la pared, trato de moverlo pero es inútil.
- Déjame en paz por favor, me hiciste mucho daño- dije con lágrimas en mis ojos.
- Sé que te hice mucho daño mi amor, y por eso estoy aquí para que me des una nueva oportunidad, no puedo estar sin ti.- dice limpiando mis lágrimas y yo sólo volteo la cabeza a otro lado.
- ¡No la escuchaste maldito imbécil!- dijo que la sueltes y la dejes en paz- dijo Arturo entrando- lo tomó de la camisa alejándolo de mí y sacándolo de mi casa, olvidé que la puerta aún seguía abierta y dos gracias por ello, de lo contrario no sé qué pudo haber pasado.
- Gracias nuevamente por estar en el momento indicado- le dije abrazándolo muy fuerte y llorando, él sólo me abrazó también sin decir nada. Estoy se siente muy bien, oler su aroma tan especial para mí, me siento muy segura en sus brazos.
Estaba tan cómoda en sus brazos cuando escucho que tocan, me separo de él y ahora si pregunto quién es, y veo a mi amiga, le abro y me mira con preocupación.
- Amiga! ¿Por qué estuviste llorando? Me dice abrazándome
- Estuvo aquí Jesús, y me asusté mucho- le dije separándome de ella- pero gracias a que Arturo llegó a tiempo y me salvó otra vez de las garras de ese desgraciado.
- Muchas gracias por estar en los momentos que lo necesita mi amiga – le dice mi amiga a Arturo dándole un leve abrazo.
- Siempre estaré para ella- dice él mirando hacia mi con su bella sonrisa.