Después de muchas horas de no ver a su esposa, Anthony por fin llegó a Lio. Al descender del avión fueron directo a la mansión Wolf al llegar ya era de noche Daniela se encontraba en una sexi pijama revisando un caso. Al abrirse la puerta de la habitación Daniela lo vio y corrió a sus brazos se lanzó sobre el sus piernas rodeaban su cintura. Lo tomó por las mejillas y lo besó. —¡Te extrañé amor! —Si mi recibimiento será así cada que viaje, pensaré en hacerlo más seguido ¡Te extrañé mucho más belleza! Te necesito en mis brazos para poder dormir. —¿Qué tal tu viaje? —Aburrido, pero todo salió bien dejé a Mariel en su nuevo hogar. El abuelo no quiere saber de ella. —Si me llamó por teléfono, se sentía culpable por permitir que mi madre le diera todo a Mariel. —El no tiene la culpa

