CAPÍTULO XVII

1091 Palabras
"El evento principal se cubre de sangre" Tessa - Nina Una brisa helada azota las ventanas de la habitación y una corriente sube por mi espina dorsal, me levanto de la cama y todo a mi alrededor esta oscuro, trago grueso y sudo de manera desenfrenada. Algo va mal aquí. Bajo mis pies descalzos al suelo y me incorporo, trato de encender la lamparita de noche que siempre está a un lado de mi cama pero no ilumina nada, busco el cable para saber si se ha desconectado pero no, sigue conectado y la bombilla sigue en perfecto estado. —Mierda... —susurro, con eso e confirmado la teoría por completo. Algo malo está sucediendo y me quede en medio mientras dormía. Tomo todo el valor que poseo y camino hasta salir de la habitación, las luces del pasillo titilan cada dos segundos, las observo tratando de descifrar que les ocurre pero no encuentro ninguna falla. Todo a mi alrededor se encuentra en un silencio absoluto y vació, lo que más me extraña pues deberían de estar los médicos caminando de un lado a otro como es costumbre; me pellizco y salto por el dolor. —No es un sueño. Eso me aterra aún más, pues por lo general los sueños más macabros inician así y termino en mi cama despertando empapada en sudor, pero esta vez parece que no sucederá. Me dispongo a caminar y buscar a alguien que me pueda aclarar que sucede pero a medida que avanzo veo como cada puerta que antes estuvo cerrada bajo llave por los pacientes en este momento están abiertas. Echo un vistazo a las habitaciones de Sara y Betty, unas chicas que llevan más de tres años aquí y la noto vacía, avanzo cada vez más viendo con detenimiento pero no encuentro a nadie. — ¡Ayuda! —un grito lleno de dolor que proviene de la sección donde están internados Claus y Tamara me hace correr llena de pánico en su encuentro, mientras voy pasando por los pasillos me altero. Las paredes cubiertas de sangre, algunas entrañas en el suelo y parte del techo, no tengo ni idea de cómo llegaron ahí y los cuerpos de Riven y Luca inertes con mucho daño físico me causan un terror inigualable, pero no me detengo por nada del mundo. Porque, por más asustada y curiosa que me encuentre no puedo detenerme hasta dar con alguien que responda aunque sea una de mis dudas y es ¿Que está sucediendo aquí? Llego hasta la puerta de Claus y me detengo, el chico está sobre su cama con las piernas dobladas y sus manos al aire tarareando una canción desconocida para mí. Hay cuerpos a su alrededor de enfermeras de la planta de arriba e incluso de alguno que otro paciente que estaban en cuarentena por perder la cordura. —Llegas a tiempo —Dice al notar mi presencia sin apartar la vista del techo. —Tamara está a punto de terminar de jugar. Al escuchar eso me giro sobre mis talones y salgo corriendo a donde tienen a la interna número 316, la puerta abierta me da muy mala espina pero igual entro sin ningún permiso y me quedo paralizada cuando veo a Roth flotando en el aire con los brazos extendidos y a Miria con un arma en la boca. Tamara esta aún atada, sentada sobre la cama y con las piernas cruzadas su cabello desordenado y con una sonrisa siniestra, sus ojos están completamente negros y cuando me ve ríe como una demente. Lo siguiente que escucho son los lamentos de mi compañera de turno, lagrimas caen por sus mejillas y la mano con la que sostiene el arma le tiembla. —Nunca te metas con un esquizofrénico, Querida. Lo siguiente que veo y escucho es la bala pasando por el centro de su boca y saliendo por la parte trasera del cráneo, la sangre me chispea el rostro y cubre todo menos a Tamara quien se encuentra de una manera muy extraña encorvada mientras ríe a carcajadas. —Divertido, ¿no crees? —pregunta con una enorme sonrisa, mostrando unos dientes afilados y una lengua extremadamente larga. —Adoro cuando los humanos creen tener el poder pero alguien les demuestra lo contrario. Trago un nudo que se formó en mi garganta y cuando caigo en la cuenta, la chica frente a mi ve hacia donde se encuentra el hombre flotando y con un parpadeo logra que el cuerpo de Roth suene por completo... Sus huesos, cada uno de ellos se rompen incluyendo los de la cara y algunos salen del cuerpo atravesando la carne y dejando caer la sangre sobre el suelo. — ¿Que sucedió? —se libera de su camisa de fuerza con una facilidad que me hace dudar si alguna vez estuvo o no en peligro real. Camina hasta pasar por mi lado y giro para notar que Claus y ella se toman de las manos mirándose a los ojos, para hablar ambos a la vez. —Dile a Marcus que ya nos encargamos de la gran mayoría, Solo deben quedar como mínimo siete en su lado. —Giran y me ven de pies a cabeza. —La bruja ya está aquí y viene con más personas, que tenga cuidado y que la haga sufrir mucho. —La risa que sale con sus voces unidas es realmente escalofriante tanto que hace que cada vello de mi cuerpo se erice. — ¿Que es tan gracioso? —Musito. —Fue un gusto conocerte—menciona Claus. —Trataremos en lo posible de sacarte de ese lugar cuando llegues, pero no prometo nada. —Completa Tamara. Una ráfaga de viento que no tiene lugar de inicio golpea el cabello cubriendo mi rostro y casi asfixiándome, trato de quitarlo y cuando por fin lo hago me doy de cuenta que estoy sola. Camino por los pasillos en busca de Poe y los demás, pero no logro dar con ninguno de ellos. Escucho un quejido que me parece proveniente de g*****a y sigo la dirección que creo tiene, llego al lugar y me sorprendo al instante. Miguel y los otros están atados de pies y manos sobre sillas de madera gruesa... — ¿Qué caraj... —Las palabras quedan al aire, un dolor agudo se instala en mi cabeza y me arrodillo por la pérdida de equilibrio, todo me da vueltas y siento unas profundas ganas de vomitar. —Bienvenida, Nina. —Es lo último que escucho antes de caer inconsciente. 
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