... / La Entrada, Parte 2.

1031 Palabras
Luego de que la puerta de aquella gran cueva se abriera, entré sin pensármelo dos veces. Observaba todo con admiración, el musgo verde brillante le daba un toque mítico. Los chicos no perdieron tiempo y también entraron. —No creo que debiéramos estar aquí—dice Mindres, nuestro ángel. —¿Por qué no?—pregunté. Los demás le prestaron atención. —No sé, pero piensen, este lugar es completamente extraño, si se fijan a su alrededor no hay rastros de nieve, la temperatura esta cálida, como si estuviéramos de verano allá en república dominicana, también, es raro que una cueva con este tamañaso no se viera a kilómetros y también que nadie nos haya informado de esto ni este en el mapa turístico que no dieron en la biblioteca—dice ésta sacando de su bolso el mapa y extendiéndolo. Era cierto, no estaba. —Tienes razón—dije abrazándome a mí misma—me siento extraña aquí—dije mirando hacia un punto más adentro de la cueva el cual no estaba iluminado, eso me erizó la piel. Samuel se acercó a mí—descuida, ya nos vamos ¿cierto?—los demás asintieron y el me abrazo por los hombros. Inmediatamente su piel hizo contacto con la mía una ráfaga fuerte de viento surgió desde el interior empujándonos un poco a la salida. Nos quedamos plasmados y mirándonos unos a los otros extrañados. El lugar empezó a vibrar y la puerta comenzó a cerrarse, rápido nos movimos a la salida, todos pudieron salir menos yo. —¿Qué ocurre?—dije intentando salir, pero no podía, había como una pared invisible. La puerta cada vez se cerraba más.—SAMUEL AYUDA, CHICOS NO PUEDO SALIR—grité frenética. Golpeando cada vez más el campo incorpóreo que me impedía la salida, los chicos empezaron a usar sus poderes, pero era imposible, ellos también sentían el campo de fuerza. —Demonios—dijo Samuel intentando entrar. —Chicos... —dije para después sentir como algo se me enrollaba en la cintura. Para luego halarme hacia el interior de la cueva ahora oscura... antes de caer en la inconciencia pude escuchar los gritos de mis amigos y la puerta cerrarse con gran ruido. P.O.V SHANELLY Oh no, ahora como carajos les explicare a sus abuelos que por mi culpa no volverán a ver a su primera nieta. Caí de rodillas y empecé a llorar cubriéndome la cara con mis manos. —Dios ¿Qué haremos?—escuché a Samuel decir mientras se sentaba a mi lado. —Fue toda mi culpa—dije llorando más alto. —No Shany no te culpes, no tuviste nada que ver en eso—me trató de consolar Beylis. Negué repetidas veces. —Si no hubiese propuesto la idea de venir al bosque seguiría con nosotros—dije gritando más fuerte. —No hables como si se fuera del mundo de los vivos—dijo Jazmín poniendo sus manos en mis hombros. —Oh, oh—se escuchó una voz masculina algo gruesa y desconocida. Miramos todos en esa dirección y vimos a un chico con solamente un jean ajustado color azul marino, dejando al aire unos definidos abdominales en una piel blanca y lisa con un pelo plateado hasta la cintura amarrados en una cola. En otras circunstancias babearía por él, aunque no puedo negar la atracción que sentí inmediatamente por el desconocido. Continuó hablando aquel extraño chico—veo que hay alguien dentro aparte de él—dijo acariciando la puerta. Quite todo rastro de mis lágrimas, los chicos estaban perplejos por lo que dijo. Me levanté—¿Disculpa?—dije y el chico fijo su mirada en mí, sus ojos eran grises, pero un gris que te transmitía calma, y eso hizo, calmarme. Dio un paso adelante y susurro un "al fin" al cual no le di importancia—¿Qué quieres decir con que está adentro aparte de él?—dije. —Siento una presencia nueva dentro de la cueva, en la cual está encerrada unos de los primeros hombres lobo—dijo sin apartar sus ojos de los míos, asentí. —¿Encerrado por qué?—se para Samuel a la defensiva. —Por asesinato—dijo sin dejar de mirarme y volví a derrumbarme y a echarme a llorar. —ES TODO MI MALDITA CULPA, TODA LA CULPA ES MIA—grité con rabia y odio hacia mí. Un dolor nuevo se instaló en mi pecho. Como pude me levanté con las manos echas puños y me dirigí hacia la puerta de piedra—MALDITO LOBO HIJO DE PUTA DEVUELVEME A MI AMIGA, SE QUE LA TIENES CABRON, DEVUELVELA, DEVUELVELA, HAZLO AHORA MALDITO, HAZLO.—grité golpeando la puerta aun sin dejar de llorar. —Shane... —no deje a Ángela terminar de hablar. —Shanelly nada—me di vuelta hacia ellos mirando a cada uno y viendo como el desconocido tenía una mirada se sorpresa—no descansaré hasta que ese malparido me devuelva a mi amiga en una pieza—dije señalando la puerta. Aullé con todas mis fuerzas y un aullido provino del lugar donde mi amiga estaba encerrada. —¿Qué le dijiste?—dijo el chico peli plateado. —Lo amenacé y recibió mi amenaza—dije gruñéndole a la puerta. —¿QUÉ? ¿ESTÁS LOCA?—dijo el chico gritando.—no sabes con quien te metes—dijo mirándome con el ceño fruncido y con algo de desesperación. Mi enojo creció mas. —ME IMPORTA UNA MIERDA QUIEN SEA, PERO DE QUE TENDRE A MI AMIGA DEVUELTA LA TENDRÉ ¿ENTENDISTE?—dije acercándomele peligrosamente sin dejar de gruñir, el no retrocedió y estábamos a centímetros el uno del otro, con miradas desafiantes—tú vas a ayudar a traerla devuelta y no acepto un no como respuesta—dije con una calma preciosa. —No tengo porque ayudarte hermosa—dijo mirando mis ojos, sus ojos me decían que sí lo haría, solo quiere joderme. —Eso es lo que crees, pero se nota que conoces al bastardo que se la llevó—dije y él se quedó meditándolo un momento. —Tienes razón—dijo y me alejé.—ayudare con una condición—dijo y lo mire con sospecha—si y solo si, sales conmigo—dije sonriente y mi cara quedo desencajada—en una cita—agregó. —¿Tienes complejo de imbécil?—dije con cara de póker. Mire a los chicos que se encontraban apartados de nosotros quizás buscando soluciones para la situación presente. Mire al chico que me sonreía de lado.—siento que me prostituyo—dije haciendo mueca de asco. Suspire. —Entonces ¿Qué dices? ¿aceptas mi trato?—preguntó. —Está bien—dije tendiéndole la mano para cerrarlo—solo saldré contigo cuando tenga a mi amiga devuelta—dije y sin dudarlo estrecho mi mano y me haló hacia él. —No te arrepentirás—dijo a mi oído causándome unos escalofríos. Me alejé rápidamente. —Espero que así sea—dije y llamé a los chicos informándole la noticia. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR