Un objeto, específicamente un jarrón color n***o azabache sale disparado y choca estrepitosamente contra la pared de mármol recién pulido, haciéndose añicos. El protagonista de dicho acto de rebeldía fue quien con cólera lo lanzó. No podía creer aún lo que había visto. —Joven—dice un mayordomo entrando a la sala. Mira el desastre de la habitación—, debería de calmarse—dice cruzando por encima de los escombros del jarrón. —Ella va a ser mía—afirma. Luego una sonrisa lúgubre aparece sobre su rostro. —No es por contradecirle pero...—dice y se afloja el corbatín amarrado entorno a su cuello. El joven le da una mirada severa. —¿Pero qué?—pregunta acercándose lentamente a su sirviente. El hombre traga, ahora se arrepentía. Estaba pensando si decirlo o no—¡HABLA!—le grita en la cara el mu

