Al darme la vuelta logré ver a Cloe con Alberto hablando con alguien más, me acerque despacio del lado de Cloe para que pudiera verme, lo hizo de inmediato cuando me di cuenta que le dijo algo al hombre con quien habla y caminó hacía mí. –Pude esperar –comenté al acercarme. –Es un socio de Alberto –hizo una mueca –. Prácticamente me salvaste. –Entonces ya me debes una. –Te debo un montón. Ambas reímos de nuestra tonta plática hasta que paramos cruzando miradas. –Sabes que te quiero mucho, Cloe. –Y yo a ti, Bety. –Gracias por estar siempre conmigo y aunque no sé si soy una carga, sabes que siempre te voy a apoyar en tus locuras. –Eres mi mejor amiga y nunca vas a ser una carga, eres mi apoyo y la persona con quien envejecería si no estuviera Albert –sonrió de nuevo –. Te prefiero

