Elizabeth Pierce: –¿Ya se fueron? –pregunté nerviosa. –Si –susurró Alex que tiene a Megan en sus brazos. Caminó a su habitación, lo seguí hasta darme cuenta que la recostó en su cama. –Mami. –Bubú. Vi su leve sonrisa. –¿Te la pasaste bien? –continué. –Hum hum –movió su cabecita. Está demasiado cansada mi pequeña. –Estaré afuera, será mejor que la cambies –indicó Alex antes de salir. Saque una de sus pijamas, le quite ese vestido y todo lo que trae encima, intente limpiarla, la cambie de ropa y la acomodé de nuevo, ya lavaré las sábanas mañana. –¿Podemos ir a ver a papá? –Un día de estos lo vamos a hacer, mi amor. –No sé cómo era. –Ya te lo dije –le recordé –. Era alto, un poco gordito, cabello rizado algo castaño y tus ojos, pero so

