Ya en el templo religioso, no pude evitar notar a Rafael, se encontraba bien vestido, aunque parecía un granjero a punto de cantar unos boleros, me miró de arriba hacia abajo como evaluándome, luego sin más que decir me manó a sentarme en un banco. —Lo siento, me tomó un tiempo abrir la puerta, pero acabo de terminar esta Mañana -—se disculpa. Me senté. —Está bien, señor. No sé por qué, pero todos solíamos llamarlo "Sr.". Creo que tiré esta foto Respeto. Muy bien, preséntate. Creo que esta es una pregunta un poco divertida porque Rafael es muy claro. De todos nosotros y claro está la de mi familia igual. Además, me bautizó, me vio Se ha celebrado misa todos los domingos desde que era niño. —Bueno, señor —tartamudeé sin saber qué decir —. Soy el presidente de la organización. Alumn

