Metí las manos en los bolsillos, contemplando si la circunstancia podía empeorar. —Gracias, no... Muy agradecido, vamos de camino al bar de Cecil. — ¿Durante la semana? Sin embargo, mañana tienes colegio —observó la El teatro común, sin culpa. —Por Dios, no nos quedaremos mucho tiempo —garantizó Guillermo—. Sin embargo, haríamos bien en ponernos en camino. ¡Participa en tu jugo! —Muchas gracias a usted por detenerse para conocernos debidamente —expresó Bría agradecida hacia él al despedirse. Guillermo volvió a poner en marcha para ir a su destino que lo esperaba, pero sin prisa. Bría seguramente pensó que era un conductor juicioso que era un conductor juicioso; sin embargo no lo era. Tenía que reconocer que lo que se le daba bien era escapar de los percances. Era escapar de los perc

