Zoe intenta sacar de su cabeza la aberrante idea de secuestrar a Steven. Sería una completa locura. Lo menos que quiere ahora es problemas con la justicia. Aunque la idea no le molesta del todo. Tener a Steven solo para ella hasta que recuerde. Eso sí sería fascinante. Los días pasan y Zoe cumple lo mejor posible con su jornada. Nada de señales de recuperación en Steven. Eso la abruma y comienza a pensar con seriedad en olvidarlo y sacarlo de su mente y corazón. Tampoco va a pasar toda su vida llorando un amor que quedó en el olvido hace tiempo. Al menos para él. _¡ Zoe!_ su jefe le grita desde la oficina haciéndola saltar del susto. Entonces se levanta y corre a la oficina. Abre la puerta. _ ¿me llamabas?_ él la mira con hostilidad. _ ¿ De casualidad llamaste al señor De la Cierra

