-¿Puedo bailar con la reina un momento? - preguntó amablemente mientras se arreglaba tímidamente el saco del traje. Mitch y yo llevábamos bailando algunos segundos, la pista se estaba llenando y cada vez menos personas nos prestaban atención. Se notaba que mi amigo estaba de buen humor, pero nunca abandono ese tono sarcastico e irónico que siempre le agregaba a las cosas. Fue entonces, justo cuando nos estabamos riendo de un maligno comentario de Mitchell, cuando el rubio se nos acercó. Pude sentir como mi corazón se aceleraba levemente y era que desde que había hecho muy cálculos que eso no salía de mi mente. ¿Por qué tenía que gustarme el tipo como Luke? ¿Cuántas veces había maldecido a la protagonista de la novela por enamorarse del tipo que no le convenía? Estaba en sus zapatos.

