-¿Tu mamá está en la casa?- pregunte, dándome vuelta queriendo a toda costa evitar a Henderson, quien me miraba de brazos cruzados. -Te dije que no trajeras a chicos a casa y mucho menos al idiota de Oliver.- marmullo entre dientes, acercándose a mi persona. Cerré mis ojos, mientras el todavía miraba mi espalda. -Lo se.- susurre dándome vuelta.- Pero... Solo me trajo hasta aquí. Eso no cuenta.- sonreí victoriosa, guiñándole un ojo logre entrar a la casa Henderson. - ¡Hola Liz!- exclame cerrando la puerta, caminando hacia la cocina. Pero Liz no estaba en ningún lado. Por el amor de Dios, que la Sra. Henderson aparezca rápido, no quería quedarme con el idiota de su hijo. Aquella escena fue más fácil de lo que pensé. La puerta sonó nuevamente. -Oh, un detalle. Mamá no está, reunión de

