A William Hayes no le agradó que presidiera de sus servicios de una manera tan abrupta, pero la recisión de contrato, la halagadora carta de recomendación y una importante compensación económica fueron suficientes para convencerlo de que el motivo de su salida era porque es mi turno de tomar las riendas de la empresa. Ahora estoy en la dirección de Grupo GastroVanguardia con la energía a medias o, mejor dicho, a punto de agotarse. Ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que visité el spa y tengo ganas de decolorarme el cabello, pero ¿a qué hora? William accedió a darme todos los pendientes y explicarme cada uno de ellos. Aprecio su disponibilidad, pero con la escuela, los clubes, la aplicación, los videos, mis hijas… Sé que no podré seguir su ritmo y empeño. Aun así, pondré todo de

