—Pensé que eras un estirado pero nunca que eras un idiota— le dijo su padre sorprendiendolo por detrás. Jamie estaba alrededor de un fogón de cemento, que tenía el jardín principal de los Falcone. Su amigo recién se había ido a dormir. Estaba entusiasmado, fue hasta lo de Sisi y la invitó a salir y ella dijo que sí. Ahora dió vuelta en su silla y miró a Mike Falcone, su padre. — ¿Perdón???— —Así tal cual como me escuchaste. Creo que lo que te está fallando es la cabeza, no el oído muchacho. Así que no te pases de listo conmigo, se que me oíste perfectamente— le contestó Mike Falcone seriamente. — ¿Por qué me dices eso?— le preguntó su hijo en tono herido. —Porque quizás dejes a ir a lo mejor que te pasó en tu vida por un prejuicio idiota...honestamente nunca pensé que iba a decir es

