Gretel. —Gretel—habla mamá entrando a la habitación— ¿Qué vas a querer de comer? — Desde que estoy en Estados Unidos siempre ha sido lo mismo, y hasta ahora me doy cuenta que el que pongan tanta atención me estresa un poco. —Lo que sea, mamá, de todas formas no tengo hambre. Mi mamá se acerca hasta sentarse a mi lado y pasa sus manos por mi cabeza. —Hija— me habla tiernamente— No puedes continuar así, estas más delgadas y luces como si estuvieras enferma. —Me siento bien, mamá, sólo quiero que al fin me quiten este yeso— digo cansada. —El doctor te dijo que en unos días, no te desesperes. Me quedo en silencio y luego ella me da un beso en la frente y se va. En definitiva estos días han sido horribles, sacando la buena noticia que me dio el médico de que me quitaran el yeso ante

