ALEXANDER. —Recuerda que no vas decir nada con lo que no estés cómoda, ¿bien? Analizo sus expresiones, detallando su mirada grisácea y asegurándome de que todo está en orden dentro de su cabecita. A Samsara es la que más me ha costado estudiar, paso menos tiempo con ella debido a sus complicaciones. —¿Confío en ti, papi?—Está insegura y siento su cuerpo temblando. —Confío en ti, mi niñita—La calmo un poco y escucho un pequeño sollozo cuando me alejo. Los de seguridad con Elijah vigilando todo, se encargan de ponerla de espaldas a mí y decirle que me fui, porque supuestamente yo puedo alterar la verdad, manipulándola por ser débil. Prácticamente quise arrancarle la cabeza al que se atrevió a decir esa burrada. —Okay, Samsara ¿no?—El juez pone una voz un poco menos temerosa. —Aj

