Milagros. Hubiese sido un día de cita ideal, hubiese sido la mejor cita del mundo, la más inolvidable, la más esperada, es más, estaba preparada, más bien emocionada, pero todo se rompió porque mí tía me había llamado para cuidar a los peques, ese era mí trabajo, yo sabía a lo que me enfrentaba cuando acepté, por supuesto todo había sido antes de él, antes de querer pasar cada instante de mí existencia a su lado, y ahora justamente me pregunto cómo pude vivir sin tanta felicidad todo este tiempo. Bueno volviendo, no podía decirle que no a mi tía, porque debí pedir con tiempo el día o por lo menos habérselo mencionado, pero si me negaba seguro haría todo tipo de preguntas y no quería que supiera, ella podía sacarme cualquier cosa si se lo proponía, tenía ese poder sobre mí, y no quería que

