Lautaro. —¿Y cuéntame que pasó entre tú y la sueca? —necesitaba paz, y él no hacía otra cosa que agobiarme, después de desaparecer todo un día vino a casa a investigar. Cómo sabía que Kevin estaría ocupado, estuve con Milagros todo lo que restó del día, no podía presentarla como mí novia porque temía que a Astrid se le escapara delante de Kevin si la conocía, y prefería ser yo quién se lo digo y no que se le escapé a alguien por accidente. Por eso le propuse a Mili que lo que restaba de la estadía de Astrid sería mí huésped también, aunque para los demás sería de Azul. —¡Dios! —espeto frustrado, es igual que la sueca duro de entrar en razón —, ya te expliqué que no pasa nada entre nosotros —declaro un poco molesto. —¿Por qué no? Tú eres soltero, ella es soltera —se encoge de hombros, sa

