Capitulo 2

1526 Palabras
Abro los ojos y los restos de mi sueño, o más bien de mi pesadilla terminan por desvanecerse, me incorporo y me estiro para apagar el despertador. Siente en punto. Me siento fatal, siento que no he descansado ni un poco, pero supongo que debo prepararme para comenzar un nuevo día. Tomo una ducha corta y me preparo con un traje color gris oscuro, antes de salir de la habitación, me dirijo al estudio para tomar mi maletín y me detengo en el umbral de la habitación al escuchar el incesante chillido de Jonathan, otra vez comenzamos con mal pie el día. Me aseguro de llevar todo encima antes de salir e ir a buscar a mi madre. Se ve incluso peor que yo. –Buen día madre - –Hola cariño - deja sobre la encimera la taza que tiene en la mano y se acerca hasta donde estoy parado y me planta un beso en ambas mejillas. - ¿Ya has desayunado? - –Estoy un poco liada en este momento - apunto mentalmente que debo buscar una nueva ama de llaves. –Buscare a alguien que pueda ayudarte - me alisa la americana. - ¿Qué te parece Clara? - ni hablar. –No - niego rotundamente. –Déjame terminar al menos. Es la mejor para el trabajo Brandon, estuvo conmigo mientras ustedes crecían y después te acompaño a ti ya Alexis - –No madre. Buscare a alguien más, una persona más calificada - - ¿Quién puede estar más calificada que ella? Esa pobre mujer estuvo con nosotros durante años y tú la despediste como si nada. - Siempre tengo una razón madre. Eso me recuerda que también debo contratar un nuevo jefe de seguridad. –Pediré que envíen a alguien esta misma tarde. Ya me dirás tú en la noche que te pareció– frunce los labios, pero no dice nada más –Debo irme, que tengan buen día– me acerco a donde esta Jonathan en su sillita y le doy un peso en el pelo –Pórtate bien con la abuela y deja de ser tan malhumorado - –De tal palo ... - escucho que murmura Grace, pero la ignoro y voy derecho al elevador. Presiono el botón del estacionamiento y frunzo el ceño cuando se abren las puertas y siento que me vibra el móvil dentro del bolsillo. –Diga - respondo sin ver el identificador de llamadas. –Señor Pent ... - - ¿Alejandro? - que pregunta más tonta, claro que es el. –Señor, solo para recordarle que sigue en pie su desayuno con el señor Huxwell - una de las pocas cosas que no he olvidado. –Si, está bien, gracias - - ¿Tiene la dirección? - sin duda merece ese ascenso. –No. Recuérdamela – escucho atento lo que me dice y me aseguro de memorizarla bien antes de poner el coche en marcha e incorporarme al tráfico. Para ser temprano tardo bastante en encontrar aparcamiento carca del local, pero una vez listo me dirijo al interior del restaurante, por dentro se ve mejor de lo que parece por fuera y me alegra un poco, paso por un lado de las mesas y noto que la comida se ve bastante buena. Tomo asiento en una de las mesas junto a la puerta y espero a que a Huxwell se le dé la gana llegar. Por fin aparece a las ocho y treinta. –Brandon – me estrecha la mano energéticamente –Me alegra que por fin podamos vernos en persona – quiero poner los ojos en blanco y soltar un bufido. Algunos hacemos más cosas aparte de trabajar. –Disculpa, he tenido algunos problemas – a ti que más te da, ahora dime porque me has citado aquí. Nos interrumpe una mesera. – ¿Quieres ordenar? – pregunto por mera cortesía. –No, estoy bien gracias – Bien, eso significa que esto será corto. –Yo quiero un café – la mesera se aleja y centro mi atención de nuevo en Huxwell. –Iré al grano Brandon. No puedo venderte Beaumont National Huxwell Telecommunications –lo miro anonadado. –Creí que teníamos un trato – intento parecer calmado, pero no lo estoy en lo absoluto. – Disculpa Brandon, pero un viejo amigo me ha hecho una oferta mejor – parece avergonzado y debería estarlo, siento unas inmensas ganas de mandarlo al diablo ahora mismo, pero reúno todo mi auto control para no hacerlo – No es nada personal – yo me encargare de convertirlo en algo personal – Pero siento que se lo debo, me ha ayudado en los malos momento, lamento haberte hecho perder el tiempo. – y a mi qué diablos me importa eso, teníamos un acuerdo verbal. – No se preocupe Huxwell – imbécil –Pero avíseme si cambia de opinión. –capullo idiota, pude haber hecho mejores cosas que estar perdiendo el tiempo con él. Me pongo de pie de inmediato y dejo un billete de veinte dólares sobre la mesa, puede tomarse mi café si le da la gana. Le dedico un último gesto con la cabeza y salgo echando chispas del restaurante. Quiero golpear algo, pero me contengo, llamaría demasiado la atención. Voy directo a donde deje aparcado el auto y lo pongo en marcha de inmediato, necesito hacer demasiadas cosas en el trabajo para compensar todo el tiempo perdido. Apenas salgo del elevador en la planta veinte de mi edificio comienzo a ladrar ordenes de un lado a otro, Alejandro se pone de pie en cuanto me ve acercarme y me sigue al interior de mi oficina. –Repasemos la agenda para hoy – revisamos punto por punto y le pido que cancele la cena que tengo pendiente, no me apetece para nada asistir a más eventos sociales por el momento. Sobre las diez he terminado todas las reuniones que tenía pendientes dentro de la empresa y no me queda más que analizar los nuevos contratos y las ultimas hojas de cálculo. Y de repente recuerdo que debo conseguir nuevo personal. Llamo a Alejandro por el teléfono interno. –Necesito que busques en alguna agencia de empleo y consigas una ama de llaves, que este capacitada para encargarse de la limpieza, la cocina y que pueda tratar con niños – se queda callado unos segundos. – En seguida señor – termino la llamada. También debo conseguir un jefe de seguridad y dudo si llamar a la agencia de Samuel, ha trabajado para mi familia durante años y reconsidero si fue demasiado drástico haberlo despedido. Quizá un poco si, lo llamare esta noche o quizá le pida a mi padre que hable con él mañana. De igual forma dejo eso para ultimo y me concentro de lleno en el trabajo, hay mucho que hacer por aquí. Me sobresalto cuando escucho que llaman a la puerta y observo como Alejandro asoma la cabeza. –Necesita algo más antes de que me valla señor – ¿Qué hora es? Reviso la hora en el monitor del ordenador. Seis en punto. Me sorprende bastante la rapidez con la que ha pasado el tiempo y lo mucho que me he concentrado en el trabajo. –No, estoy bien, yo también me iré dentro de poco – asiente y se retira discretamente cerrando la puerta detrás de él. Supongo que es hora de terminar con el trabajo y de volver a casa. Termino de escribir los últimos arreglos del contrato que estaba revisando y se lo envió a Alejandro para que se encargue de el mañana. Me incorporo y estiro los brazos antes de recoger la americana y el móvil, apago el ordenador y salgo de la oficina sorprendiéndome gratamente de ver que aún hay más personas dentro de la planta, gravo mentalmente sus rostros y salgo de ahí. El trabajo duro merece ser recompensado y me agrada que las personas que trabajan para mí se esfuercen. El trafico hace que me retrase bastante en llegar al nuevo departamento y aparco en mi plaza designada del estacionamiento, bajo del auto y tomo el elevador hasta el último piso y cuando se abren las puertas de la cabina me sorprendo bastante al encontrar todo en el interior del departamento en completo silencio. Tal vez no haya nadie en casa. Mientras me voy internando cada vez más, noto que este encendido el televisor en un volumen muy bajo y que todo se encuentra ahora perfectamente ordenado, Alejandro debió haber conseguido a alguien como se lo pedí, camino en silencio hasta la cocina y encuentro a mis padres alrededor de la barra del desayuno tomando una copa de vino. –Buenas noches – mi madre se sobresalta y casi escupe el vino en el suelo. –Hola cariño – se recompone de inmediato. – ¿Donde esta Jonathan?– pregunto sintiéndome extrañamente alarmado al notar que todo está sumido en silencio. –Zoe logro dormirlo hace casi una hora – la miro asombrado. ¿Cómo fue eso posible? – ¿Que te pareció tratar con ella? – pregunto curioso – ¿Crees que debería contratarla indefinidamente? – hace una mueca. –Parece buena en su trabajo – no parece convencida –Trata bien a Jonathan, se encargó del aseo, preparo la cena – se encoge de hombros. –Sin embargo, hay algo que no te convence ¿Qué es? – suelta un suspiro entrecortado. –Me parece demasiado joven para este tipo de trabajo Brandon – –Quizá la conozca mañana antes de ir al trabajo, hasta entonces no puedo objetar nada – frunce los labios pero no dice más –Si me disculpan muero por tomar una ducha y cambiarme de ropa– me despido de ellos y camino hacia mi habitación sintiéndome hecho polvo. 
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