Dos meses después. Rebeca se encuentra justo en la entrada principal del hospital, su cara no es la mejor; Sebastián se encuentra diligenciando los documentos de la salida. La cara de él se encuentra con el vello facial largo, la prioridad ha sido estar al pendiente de ellas dos; se nota que debajo de tanto agotamiento hay un hombre bastante entregado, que lo primordial es servir. —Ya todo está listo para que nos podamos ir, solo queda tomar un taxi e ir a su casa —Rebeca niega con su cabeza mientras que la mirada la mantiene distraída. —Hay una casa en un lugar bastante retirado, la cual nunca llegué a imaginar que iba a hacer uso de ella, pero ha llegado el momento, para ello tendré que pedirle que me acompañe... —Sebastián asiente serenamente sin darle tiempo a ella de terminar. —

